Fin de Año en Dubái monoparental
Una Nochevieja sin cocinar y sin buscar plan: la cena de Fin de Año va incluida en el propio hotel. Cinco noches en Dubái con la planta 124 del Burj Khalifa, los zocos del oro, safari 4x4 por las dunas y crucero por la Marina. En grupo de familias monoparentales y sin suplemento individual.
Una Nochevieja sin cocinar, sin fregar y sin buscar plan. Esa es la primera razón para pasar el Fin de Año fuera cuando viajas sola con tus hijos, y Dubái es de los sitios donde mejor funciona. La cena de Nochevieja va incluida en el propio hotel: se baja a cenar, se ven los fuegos y se sube a dormir. Sin taxis de madrugada, sin restaurante que reservar con tres meses de antelación y sin explicarle a nadie con cuántos adultos vas. El resto son cinco noches en la ciudad más increíble del planeta: el edificio más alto del mundo, una isla construida a mano con forma de palmera, zocos donde se vende el oro al peso y un desierto que empieza a media hora del centro. Vais en grupo con otras familias monoparentales, con traslados privados, entradas y guía en castellano.

Día 1 | Martes 29 de diciembre: Madrid – Ammán – Dubái
Salida desde Madrid a media tarde con escala en Ammán y enlace de madrugada rumbo a Dubái. Es la jornada más incómoda del viaje y hay que saberlo de antemano: el aterrizaje se produce de madrugada. Al llegar os recoge un vehículo privado con aire acondicionado que os lleva al hotel. Lo mejor que podéis hacer es dormir en el avión.
Día 2 | Miércoles 30 de diciembre: el Dubái antiguo y el más alto
Desayuno y arranque por la parte de la ciudad que casi nadie asocia a Dubái: el barrio de Bastakiya, con esas torres de viento que funcionaban como aire acondicionado hace dos siglos, el fuerte Al Fahidi y el museo de Al Shindagha. Después se atraviesa el Creek a bordo de un abra, el taxi acuático de siempre, para llegar a los zocos del oro y de las especias: en el del oro hay escaparates con toneladas de joyas y se entra en modo asombro. Parada para fotos en la mezquita de Jumeirah y en el Burj Al Arab, ese hotel con silueta de vela. Luego Dubai Marina y The Palm, la isla artificial con forma de palmera que se recorre en monorraíl. Y de remate, el Burj Khalifa, con entrada incluida a la planta 124: 442 metros de altura, suelo y paredes de cristal y una panorámica de 360 grados. Comida en un restaurante local.
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Día 3 | Jueves 31 de diciembre: Nochevieja en Dubái
Desayuno y jornada libre para organizar a vuestro gusto: la playa de la Marina, el acuario del Dubai Mall, la pista de esquí cubierta del Mall of the Emirates o el plan de no hacer absolutamente nada, que un 31 también vale. Al llegar la noche, cena especial de Fin de Año incluida en el hotel. Y a las doce, fuegos artificiales: en esta ciudad se los toman como una competición mundial.
Día 4 | Viernes 1 de enero: safari por el desierto
Desayuno y mañana de calma, que después de la noche anterior se agradece. Por la tarde os subís a un jeep 4x4 compartido, seis personas por vehículo, y salís hacia el desierto. Ahí llega el dune bashing: trepar y descolgarse por dunas de arena roja a buena velocidad, que es lo más parecido a una montaña rusa sin raíles y lo que tus hijos van a recordar por encima de todo lo demás. Con el atardecer llegáis a un campamento beduino donde hay cena barbacoa y espectáculos en vivo, con danza del vientre incluida. Vuelta al hotel.
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Día 5 | Sábado 2 de enero: cena navegando la Marina
Desayuno y otro día para vosotros. Cuando cae la noche os recogen en el hotel para embarcar en un Dhow Cruise, uno de esos barcos de madera tradicionales, y cenar buffet mientras el barco avanza despacio por la Marina entre rascacielos, yates y terrazas encendidas. Es la mejor manera de despedirse del Dubái moderno y la última noche del viaje.
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Día 6 | Domingo 3 de enero: Dubái – Ammán – Madrid
Traslado al aeropuerto. El vuelo de regreso despega muy pronto, así que toca dejar el hotel de madrugada. Escala en Ammán y aterrizaje en Madrid a primera hora de la tarde.

Hay dos motivos por los que este destino encaja tan bien viajando sola con niños. El primero es que Dubái es una de las ciudades más seguras y más fáciles del mundo: todo está señalizado, todo el mundo habla inglés y no hay que estar peleando con nada. El segundo es que impresiona sin necesidad de explicaciones, y con niños eso vale oro. Añade una Nochevieja resuelta en el hotel y ya tienes el año empezado como toca.
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